Programación, la nueva escritura

codingUna habilidad que se ha promocionado con entusiasmo en los últimos años, tanto en sectores educativos como en otras áreas, es la capacidad de programar.

Esta es demandada no solamente en los estudiantes que deben ver de manera obligatoria este tipo de temáticas, sino también en los humanistas, artistas y el público en general. Tres razones se podrían mencionar. Una, parafraseando una clásica cita de Steve Jobs, es que la programación ayuda a pensar. Otra es que es una habilidad importante en los actuales contextos digitales de trabajo. La última es que al tener las aplicaciones una mayor influencia mayor en nuestras vidas, cada vez importa más entender los pormenores de la programación.

Aunque este interés se remonta a las décadas de 1970 y 1980, particularmente esta última gracias al interés creciente que despertaba el lenguaje de programación LOGO en la comunidad educativa, es en épocas recientes donde ha cobrado un mayor vigor. Basta con ver este breve reportaje sobre porqué todo el mundo debería aprender a programar, o libros recientes de pensadores como Douglas Rushkoff y Lev Manovich

En cualquier caso, escribir ya no se reduce a dominar el código escrito sino que implica también conocer otros códigos, particularmente digitales, y ver cómo éstos configuran los objetos intelectuales y las prácticas culturales de nuestra época. Una época en la que la apuesta por la programación puede ayudar a empoderar a los individuos, ofrece escenarios para que éstos pongan en prácticas actividades de artesanía digital; se fomenten prácticas de creación y no de mero consumo; y se estimule la remezcla creativa a partir de objetos y códigos pensados para otro uso.

¿Será?