Sobre el aprendizaje en red

En el 2008, George Siemens describió e hizo un breve recorrido histórico sobre el aprendizaje en red. Esa ya clásica entrada, traducida al castellano por Diego Leal, es importante al menos por tres razones.

  • Nos recuerda las raíces históricas de ese concepto. El aprendizaje en red no nació con la aparición de las computadores aunque sí se hizo más visible gracias a la popularización de éstas y otras tecnologías digitales. Desde siempre, los humanos hemos tendido hacia las interacciones sociales, buscamos formar redes de acuerdo a nuestros intereses y hemos aprendido muchas cosas con la ayuda de otros.
  • La gran carga semántica que tiene el término Redes de aprendizaje. Como pasa con muchos términos que se vuelven de uso común en los diversos espacios académicos, Redes de aprendizaje ha empezado a significar una gran cantidad de cosas: desde una serie de nodos conectados, pasando por una acepción que se reducía a una mera infraestructura física, hasta un referente que ilustra procesos de enseñanza y aprendizaje actuales. La polisemia del término es evidente.
  • Evolución de la idea de redes en el contexto educativo. Asociado a lo anterior, el concepto de redes ha pasado al menos por cinco etapas en el contexto educativo. En la primera, la idea de red está asociada casi exclusivamente a las infraestructuras físicas (salones con acceso a internet, espacios adecuados de trabajo, etc). En la segunda, que quizás no aplique del todo en nuestro contexto, los educadores empezaron a establecer puentes con disciplinas académicas, como la Sociología, Matemáticas y la Física, que ya tenían tradición en temas como redes, comunidad, entre otros. En la tercera, gracias a los nuevos escenarios que posibilitan los espacios digitales, se empiezan a rescatar referentes teóricos que ayudan a ver la cognición como un asunto distribuido y social, y no como algo que sucede en la cabeza de una única persona y no tiene incidencias en el contexto social y cultural que se presenta. Por desgracia, esto todavía no se manifiesta con el mismo vigor en la práctica tal como sí lo hace en la teoría. La cuarta etapa se caracteriza por la popularización del concepto de red gracias no sólo a la publicación de una serie de libros, aún bastante desconocidos en nuestro medio, de Castells, Barabási, entre otros, sino también a la creciente aparición de medios sociales digitales (MySpace, Facebook, Twitter, etc) que posibilitan, más no garantizan, la creación de redes. En la quinta, que integra todas las anteriores, ya se trata de ver cómo los modelos de red, con el auspicio de recursos digitales, pueden apoyar y fomentar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Esta última fase es la puerta de entrada a las nuevas perspectivas frente al aprendizaje a la luz de los contextos actuales en que se mueven los nuevos aprendices. No hay que olvidar que hubo cambios en el entorno y que ello invita a nuevas reflexiones alrededor del tema que ahora nos compete: la educación.

Sigue la reflexión 🙂

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